sábado, 30 de julio de 2011

Inteligencia espiritual.

El ser humano cuenta con diversos tipos de inteligencia. Una de esas es la que tiene que ver con la esencia mística que todos llevamos dentro, la cual cuenta con diversas habilidades que nos permitirán tener una perspectiva más elevada de nuestras vidas y de lo que nos rodea.
Los personajes que interpretaron Jack Nicholson y Morgan Freeman en la película "Antes de Partir" son un buen ejemplo de que frente a un destino fatal imposible de modificar, el ser humano es capaz de transfigurar el sufrimiento en un logro humano. Esta es una de las principales virtudes de trabajar la inteligencia espiritual, la que a través de distintas maneras permite encontrarle un sentido a la vida.
Neva Milicic, sicóloga y doctora en Filosofía -en la penúltima conferencia del Seminario "Una Mirada al Alma" que organiza la Universidad Andrés Bello- explica que "La inteligencia espiritual es la habilidad que permite percibir los hechos, las ideas y las emociones en contextos con significado y conectados entre sí en su totalidad, favoreciendo en las personas, la percepción de la trascendencia".
No a la destrucción
De acuerdo a lo que sostiene Milicic, cultivar este tipo de inteligencia tiene múltiples beneficios que sin duda son de gran ayuda en tiempos en que el estrés, el consumismo, el ego, la fama, el status y las exigencias materiales absorben al humano. "En el plano personal, permite la comprensión y aceptación de sí mismo como una persona con significado y con una misión definida por la comprensión del entorno social, conectándose con las carencias y fortalezas personales. Es transcender desde los objetivos individuales, hacia una visión más altruista", relata.
La experta sostiene que aquella persona que suele experimentar baja autoestima, exceso de confianza, falta de comprensión, celos, envidia e incapacidad de mantener relaciones interpersonales cercanas, tiene la muestra más evidente de que su vida carece de trabajo espiritual y está experimentando un estado mental destructivo que no le permitirá sentirse a gusto consigo misma ni con lo que lo rodea, sintiendo que su vida carece de sentido.
Sí a lo positivo
La inteligencia espiritual puede manifestarse a través de distintas actitudes, expresiones y capacidades. Fe, esperanza, saber perdonar, la humildad y tener cierto grado de arrepentimiento sobre algo que se hizo mal en vez de sentir culpa, son actitudes constructivas que responden a un trabajo espiritual intenso, pero que sin duda puede resultar muy provechoso.
Por ello, la sicóloga asegura que si somos capaces de reconocer que nuestra vida no es sólo experiencia humana, sino que también hay una dimensión espiritual en nuestra inteligencia, sabremos solucionar problemas desde una perspectiva completamente distinta que nos permitirá comportarnos de un modo virtuoso. Así, nos respetaremos a nosotros mismos, tendremos una autoestima positiva que merecemos, nos sentiremos seres integrales y experimentaremos con plenitud el amor, la compasión, la bondad, la generosidad, la verdad, la justicia y la amistad

domingo, 24 de julio de 2011

Asustados de Ser

Nos achicamos, deformamos, estiramos, replegamos… para no experimentar esa sensación tan temida. ¿Por qué? Primero, es un resabio que nos queda del mamífero que somos, y sobre todo de cuando era bebé: para ese entonces, ser rechazados podía implicar, instintivamente, el abandono y la muerte. Más tarde, el instinto gregario nos dijo que estar con otros significaba ser más fuertes (=tener más posibilidades de sobrevivir). Otra vez: rechazo= soledad= amenaza de muerte. Pero cuando evolucionamos… comprendemos que no es así! Podemos superar esas improntas primarias desde las que nos aterra el rechazo. Es más: si no lo hacemos nos sentimos morir de sobreadaptación. Y lo cierto es esto: el miedo al rechazo rige nuestra vida sólo mientras nos rechacemos a nosotros mismos. De cualquier rechazo podemos sobreponernos, salvo del seguir auto-rechazándonos.
Cuando la persona se va desplegando y se legitima a sí misma, si está decidida a no renunciar a su real identidad, a no negociar lo innegociable, sentirá con zonas menos primarias de sí que ser rechazado podrá ser doloroso, pero no significa morir. Qué alivio! Es más: el rechazo de algunas personas, nos dignifica. Y a medida que nos alejamos de ellas quizás pasemos por períodos de duelo, reacomodamiento, soledad, pero poco a poco empezaremos a hallar un nuevo sabor: el de esa confianza íntima que no depende de la aprobación de nadie.Los miedos se van retirando como un planeta eclipsador, renaciendo nuestras refulgencias…
Entonces vamos haciendo nuevas elecciones, tenemos nuevos comportamientos que nos sorprenden a nosotros mismos y, con ello, aparecen personas que jamás se nos habrían acercado si hubiésemos seguido siendo aquéllos: los asustados de Ser. El rechazo, a partir de entonces, apenas arde un poquito (cuando arde), pero su escozor es bendito al lado de lo que nos significaba vivir comprimidos para caber en la expectativa ajena.

jueves, 12 de mayo de 2011

charla de Silo ¿Cómo reparar uno doblemente un error?

Pregunta: ¿Cómo reparar uno doblemente un error?¿Por lo que uno siente que es correcto? Silo: Así es. De acuerdo a lo que uno crea correcto..., lo hace uno desde donde lo considera correcto y no hay ningún reglamento, lo que es bueno para ti... Y ¿cómo es “doblemente”?, ¿4 cm. x 6 cm.? (risas). Lo que está al alcance de tus manos y un poco más de lo que puedes hacer, acordate que siempre hay no solo “daño emergente” sino también “lucro cesante”, (risas), mejor tener en cuenta eso, además, a futuro ya te andarás con más cuidado. Que puedas solucionarle del mejor modo el problema al otro y no quedar con deudas. Cuanto mas claro, aumenta la posibilidad de que no hagas otro desastre. Ese sentido tiene, y es la conciencia moral la que entra en juego, para que no vuelvas a cometer el mismo error. ¡Pero tú no eres un criminal, un genocida...! No te preocupes tanto por tus errores, por lo que pasa contigo, no eres ningún monstruo, ni son tantísimas las cosas que le has hecho a otros... Mejor tratarte mas razonablemente y ver cómo vas a hacer para ir para adelante tú y otros. Cuantos menos desastres con otros, mejor, menos cosas a reparar. Que quede todo bien compensado, cuando está todo bien compensado, ¡buenas tardes! No es tanto el lío, mejor apuntar hacia adelante. Para nosotros el primado del futuro es lo importante. La educación que tuvimos se basa en el pasado, no tiene gracia para nosotros. (Aquí menciona una parte de sus palabras del 7 de mayo sobre las limitaciones a que uno está sometido): ¿cómo puede uno decidir sobre la dirección de su vidas si está sometido a tantos condicionamientos...? ¿Qué libertad de elección tiene uno? Si uno no puede ni pensar libremente... Sin embargo, algún rasgo de libertad habrá, siempre hay una brecha, hay algo de libertad que hay que explotar. Hacia qué vida estás apuntando. ¿Quién eres? ¿A dónde vas? Son preguntas difíciles, pero hay que hacérselas

LAS REGLAS DEL AMOR

El hombre que me ame deberá saber descorrer las cortinas de la piel, encontrar la profundidad de mis ojos y conocer lo que anida en mí, la golondrina transparente de la ternura. II El hombre que me ame no querrá poseerme como una mercancía, ni exhibirme como un trofeo de caza, sabrá estar a mi lado con el mismo amor conque yo estaré al lado suyo. III El amor del hombre que me ame será fuerte como los árboles de ceibo, protector y seguro como ellos, limpio como una mañana de diciembre. IV El hombre que me ame no dudará de mi sonrisa ni temerá la abundancia de mi pelo, respetará la tristeza, el silencio y con caricias tocará mi vientre como guitarra para que brote música y alegría desde el fondo de mi cuerpo. V El hombre que me ame podrá encontrar en mí la hamaca donde descansar el pesado fardo de sus preocupaciones, la amiga con quien compartir sus íntimos secretos, el lago donde flotar sin miedo de que el ancla del compromiso le impida volar cuando se le ocurra ser pájaro. VI El hombre que me ame hará poesía con su vida, construyendo cada día con la mirada puesta en el futuro. VII Por sobre todas las cosas, el hombre que me ame deberá amar al pueblo no como una abstracta palabra sacada de la manga, sino como algo real, concreto, ante quien rendir homenaje con acciones y dar la vida si es necesario. VIII El hombre que me ame reconocerá mi rostro en la trinchera rodilla en tierra me amará mientras los dos disparamos juntos contra el enemigo. IX El amor de mi hombre no conocerá el miedo a la entrega, ni temerá descubrirse ante la magia del enamoramiento en una plaza llena de multitudes. Podrá gritar -te quiero- o hacer rótulos en lo alto de los edificios proclamando su derecho a sentir el más hermoso y humano de los sentimientos. X El amor de mi hombre no le huirá a las cocinas, ni a los pañales del hijo, será como un viento fresco llevándose entre nubes de sueño y de pasado, las debilidades que, por siglos, nos mantuvieron separados como seres de distinta estatura. XI El amor de mi hombre no querrá rotularme y etiquetarme, me dará aire, espacio, alimento para crecer y ser mejor, como una Revolución que hace de cada día el comienzo de una nueva victoria. Gioconda Belli, poeta nicaraguense