.. las motivaciones vienen más bien de atrás, del pasado; las aspiraciones son aquellas cosas que desearía que fueran, aunque quizás no haga mucho al respecto. Los intereses tienen que ver más con las conductas, y ellas denotan la dirección mental.
Si uno quiere transformar esa dirección debe conocerla.
Transformar puede ser reforzar alguna cosa y dejar otras que no interesan.
Ahora, yo direcciono mi vida y el otro me jode. Cuando me soy fiel a mi mismo, si el otro no cumple el acuerdo no me traiciona, en todo caso me libera del acuerdo.
No hay lugar al resentimiento. Yo avanzo y el otro se queda. Lo que haga es su problema, yo avanzo y si puedo le doy una mano.
Serse fiel, vencer los temores, las resistencias, aumentar la felicidad en uno y en los demás son obsesiones que se resuelven en una: Ser feliz, útil y libre. Aprender.
Puede ser que uno se sienta fracasado, que se sienta sumergido en la chatura, que todo se lo hacen a uno. En realidad el fracaso es por no poder “volar" por encima y empiezan las justificaciones.
Reconocer el fracaso en el corazón no es grave, es decir: bueno, sincerémonos, éstas son mis falsas esperanzas, éstos son mis temores, en fin, cosas terrenales. Afirmación, seguridad, errores de cálculo.
Nuestra pretensión es superar el dolor y el sufrimiento en uno mismo y en los demás.
Cuando no atiendo compenso y cuando atiendo direcciono, compenso con lo que voy a hacer la semana que viene o con que el maná cae del cielo, direcciono trabajando de acuerdo a un calendario con un mínimo de corrimiento.
Es una página de reencuentro consigo mismo que permite darnos herramienta para encontrar el camino de la busqueda de nuestra espiritualidad
sábado, 25 de diciembre de 2010
Frases de Silo
La evolución de la vida es muy larga, la vida tiene la intención de un proceso de trasformación muy lento; al ritmo de la vida seguramente otros niveles de conciencia van a aparecer en cientos de miles de años más.
• La vida se juega con millones de posibilidades. Y si en esa matriz de n posibilidades el ser humano individual vive una vida mecánica, a la vida no le importa, la vida tiene tiempo y miles de millones de reemplazos.
• La vida tiene la intención de un proceso de trasformación muy lento, nosotros no queremos un proceso de trasformación lento que lleve miles o millones de años. Hay un cierto desacuerdo de intenciones entre nuestra doctrina y el ritmo de la vida. Estamos muy bien equipados pero la vida no necesita de nuestro desarrollo individual; por eso nosotros queremos transgredir el ciclo natural de la vida, nosotros queremos arrebatarle esos millones de años a la vida.
.
• Nosotros tenemos una postura en la que fundamentamos nuestra doctrina: Queremos el futuro ahora, no en los tiempos de la evolución natural. No estamos en la espera pasivo de que de pronto un rayo baje del cielo y nos ilumine. ¡NO¡ Nosotros estamos construyendo a este futuro ser humano ahora y ello nos da mucho sentido, nos dignifica El nuestro es un camino de rebelión direccionada. Es un camino de ASCESIS. El futuro del ser humano lo queremos construir ahora no en los tiempos de la evolución natural.
• Si alguien dice que la vida termina con la muerte y que por lo tanto respecto a este tema no hay de que hablar, nosotros le decimos que no, que es ahí donde recién comienza la conversación. La Doctrina apunta al Sentido, a los temas de la muerte y la trascendencia, pero todo esto hay que construirlo en uno. Estamos construyendo a este futuro ser humano ahora y ello nos da mucho sentido, nos dignifica. Liberar energía es permitir que la conciencia siga avanzando hacia la dirección en la que va, sin bloqueos, sin lentitud, sin innecesarios retrasos.
• Cada uno tiene ganas de tener experiencias de lo más trascendental que hay en el ser humano. Pero esa palabra "trascendental” puede ser fría y sin contextos. Hay registros de gran unidad y comprensión que están relacionados con la grandeza humana. Aspiramos a incorporar en nosotros mismos esta grandeza humana.
• Hay regiones de conciencia que existen en las zonas altas del espacio de representación y están lanzando señales constantemente pero normalmente no somos capaces de captar estas traducciones porque la energía no llega hasta esas regiones. Si hay energía libre estas regiones altas se traducen en el aparato que tenemos con los registros que tenemos. Lo nuevo tiene que ver con estas regiones de la conciencia que traduce la mente a un lenguaje que la conciencia puede captar. La conciencia puede integrar los contenidos de regiones nuevas accediendo entonces a otra visión sobre el mundo. Toda nuestra Doctrina es un ejemplo de esta visión más completa. A partir de allí nace una conducta distinta, una expresión de nuestra experiencia, en base a las nuevas construcciones hechas. La muerte no existe, en la dirección hacia adonde estamos avanzando.
• La vida se juega con millones de posibilidades. Y si en esa matriz de n posibilidades el ser humano individual vive una vida mecánica, a la vida no le importa, la vida tiene tiempo y miles de millones de reemplazos.
• La vida tiene la intención de un proceso de trasformación muy lento, nosotros no queremos un proceso de trasformación lento que lleve miles o millones de años. Hay un cierto desacuerdo de intenciones entre nuestra doctrina y el ritmo de la vida. Estamos muy bien equipados pero la vida no necesita de nuestro desarrollo individual; por eso nosotros queremos transgredir el ciclo natural de la vida, nosotros queremos arrebatarle esos millones de años a la vida.
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• Nosotros tenemos una postura en la que fundamentamos nuestra doctrina: Queremos el futuro ahora, no en los tiempos de la evolución natural. No estamos en la espera pasivo de que de pronto un rayo baje del cielo y nos ilumine. ¡NO¡ Nosotros estamos construyendo a este futuro ser humano ahora y ello nos da mucho sentido, nos dignifica El nuestro es un camino de rebelión direccionada. Es un camino de ASCESIS. El futuro del ser humano lo queremos construir ahora no en los tiempos de la evolución natural.
• Si alguien dice que la vida termina con la muerte y que por lo tanto respecto a este tema no hay de que hablar, nosotros le decimos que no, que es ahí donde recién comienza la conversación. La Doctrina apunta al Sentido, a los temas de la muerte y la trascendencia, pero todo esto hay que construirlo en uno. Estamos construyendo a este futuro ser humano ahora y ello nos da mucho sentido, nos dignifica. Liberar energía es permitir que la conciencia siga avanzando hacia la dirección en la que va, sin bloqueos, sin lentitud, sin innecesarios retrasos.
• Cada uno tiene ganas de tener experiencias de lo más trascendental que hay en el ser humano. Pero esa palabra "trascendental” puede ser fría y sin contextos. Hay registros de gran unidad y comprensión que están relacionados con la grandeza humana. Aspiramos a incorporar en nosotros mismos esta grandeza humana.
• Hay regiones de conciencia que existen en las zonas altas del espacio de representación y están lanzando señales constantemente pero normalmente no somos capaces de captar estas traducciones porque la energía no llega hasta esas regiones. Si hay energía libre estas regiones altas se traducen en el aparato que tenemos con los registros que tenemos. Lo nuevo tiene que ver con estas regiones de la conciencia que traduce la mente a un lenguaje que la conciencia puede captar. La conciencia puede integrar los contenidos de regiones nuevas accediendo entonces a otra visión sobre el mundo. Toda nuestra Doctrina es un ejemplo de esta visión más completa. A partir de allí nace una conducta distinta, una expresión de nuestra experiencia, en base a las nuevas construcciones hechas. La muerte no existe, en la dirección hacia adonde estamos avanzando.
miércoles, 15 de diciembre de 2010

Propósito
Todo tiene un significado y un propósito. Se dice que cuando una mariposa bate sus alas en África, una enorme tormenta se crea cerca de Alaska. Para los ojos ingenuos, los hechos fortuitos pueden parecer carentes de sentido, pero, ¿lo son?
Creemos que cada cual tiene un propósito, aunque puede que requiera años el satisfacerlo. Algunas personas se pasan toda su vida buscando su propósito, mientras que otras viven ignorando su voz interna. Después están las que viven en completa sintonía con la sabiduría de su alma.
De hecho, no se trata tanto de encontrar el propósito como de disminuir la velocidad suficientemente como para reconocerlo y escuchar qué nos dice. Cuando tenemos claridad acerca de nuestras intenciones, límites y compromisos en la acción, entonces se enciende el entusiasmo y el propósito empieza a cobrar vida. De lo contrario, cada acción cotidiana en nuestras vidas parece carente de profundidad y significado. La meditación nos recuerda cómo escuchar, nos permite ir hacia el interior y sentir nuestros pensamientos antes de que le demos a nuestro propósito el aliento vital. A medida que meditamos, esta fértil pausa da nacimiento al significado.
Es importante mantener en mente que sólo debido a que algo parezca carente de sentido no quiere decir que no tenga valor o significado. Es muy fácil enjuiciar, criticar, acusar, condenar, mofarse y restar importancia a aquello que no podemos comprender, pero deberíamos entender profundamente que cuando hacemos esto, es un reflejo de nuestra inmadurez espiritual. Cuando nos detenemos a observar nuestros pensamientos empezamos el viaje de auto-descubrimiento – un viaje que llena cada respiro con significado y propósito.
Estar lleno de propósito y significado significa tener un foco claro, opuesto a sentarse detrás y dejar que las cosas sucedan. Sin embargo cuando reducimos la velocidad y empezamos a escuchar nuestra voz interior, nos alineamos con nuestro propósito y nos volvemos activos a fin de satisfacerlo y cumplirlo. Añadimos poder y motivación a todo lo que hacemos. Todo, incluso la mínima acción de beber un vaso de agua se llena de una plena conciencia y significado. Así es como realmente empezamos a saciar la sed del alma.
sábado, 27 de noviembre de 2010
EL YO TRASCENDENTAL
No es un Yo psicológico. El Yo de la auto observación, es un Yo psicológico mas profundo, pero siempre es un filtro frente a las percepciones, no es un Yo trascendental, siempre tiene conciencia del Yo.
El Yo trascendental pierde personalidad, se difunde en el espacio, es un Yo donde tu no importas.
La estructura y esa suma de sensaciones, más algo que configura la conciencia: es un Yo psicológico, la estructura de la personalidad. No es un Yo trascendental.
El Yo trascendental tiene que ver con el centro de gravedad. Ese Yo Trascendental, que no vela o no opera radiantemente ni hace maravillas, ese Yo trascendental comienza a percibirse cuando uno experimenta que se ha formado en su interior un algo... indefinible, y nosotros decimos, cuando te das cuenta de tus emociones, te das cuenta en tu aprendizaje de que otra cosa esta aprendiendo, de que otra cosa esta sintiendo, de que hay algo mas interno, que no es lo que esta movido por las emociones, movido por las ideas, movido por... eso interno es la presencia del Centro de Gravedad. Cuando en el desarrollo del trabajo tengas ese indicador de que te das cuenta de que si, te das cuenta de que te emocionas, te indignas, bufas, saltas, ríes, y además piensas, haces cálculos, pero cuando percibas en tu trabajo interno que hay un centro mas interno, de que todo aquello es como una película, no estamos hablando de auto observación, estamos hablando del afianzamiento de un Centro de Gravedad, ahí esta surgiendo eso que luego se manifiesta en el trabajo como Yo trascendental, que no es tocado por las percepciones.
EL CENTRO DE GRAVEDAD Y LA TRASCENDENCIA
¿Cómo se sabe si el hombre es inmortal? No se sabe, pero ¿qué fundamenta la posibilidad de la inmortalidad?, esto de la posibilidad es mucho más interesante. La posibilidad está dada por lo siguiente: si este campo energético, que en ocasiones produce manifestaciones independientemente del cuerpo, las produce externamente al cuerpo y a los sentidos, si ese doble energético puede manifestarse a distancia y actuar sobre la materia, sobre la energía, incluso trasladarse en el tiempo y anticiparse a fenómenos que todavía no han sucedido, si este doble energético, por la onda, la vibratoria que está trabajando, por la frecuencia que está trabajando, puede operar independizándose de los sentidos, si eso sucede, es probable que a la disolución del cuerpo, de entrada se disuelva eso, pero si esto tiene cierta “compactidad”, un cierto centro de gravedad propio, pueda manifestarse aun mas allá de la disolución del doble y cuerpo.
Cuando hayamos logrado un centro de gravedad que sustituya al sillar material. Si tal cosa es posible, entonces las puertas de la inmortalidad son posibles.
Hay distintos centros en el hombre, los centros están conectados entre si, si su Centro Intelectual va en una dirección, su Emotivo va en otra y su Motricidad va en otra, en ustedes hay desintegración descendente, hay líneas centrifugas, entonces seria conveniente que usted ordenara su Motricidad, su Emoción y su Intelecto y usted formaría un centro de gravedad interno que le permitiría ser armónico en la vida cotidiana.
Efectivamente a la gente le sirve armonizar eso y desde otro punto de vista, al hacer semejante cosa vamos creando un centro de gravedad en el sentido que hemos venido hablando, por una parte, y al crear correntadas centrípetas que consolidan ese algo, ese yo interno, eso que después nos permite controlar fenómenos de otra naturaleza.
Apuntes tomados de la charla de caracas – Silo.
El Yo trascendental pierde personalidad, se difunde en el espacio, es un Yo donde tu no importas.
La estructura y esa suma de sensaciones, más algo que configura la conciencia: es un Yo psicológico, la estructura de la personalidad. No es un Yo trascendental.
El Yo trascendental tiene que ver con el centro de gravedad. Ese Yo Trascendental, que no vela o no opera radiantemente ni hace maravillas, ese Yo trascendental comienza a percibirse cuando uno experimenta que se ha formado en su interior un algo... indefinible, y nosotros decimos, cuando te das cuenta de tus emociones, te das cuenta en tu aprendizaje de que otra cosa esta aprendiendo, de que otra cosa esta sintiendo, de que hay algo mas interno, que no es lo que esta movido por las emociones, movido por las ideas, movido por... eso interno es la presencia del Centro de Gravedad. Cuando en el desarrollo del trabajo tengas ese indicador de que te das cuenta de que si, te das cuenta de que te emocionas, te indignas, bufas, saltas, ríes, y además piensas, haces cálculos, pero cuando percibas en tu trabajo interno que hay un centro mas interno, de que todo aquello es como una película, no estamos hablando de auto observación, estamos hablando del afianzamiento de un Centro de Gravedad, ahí esta surgiendo eso que luego se manifiesta en el trabajo como Yo trascendental, que no es tocado por las percepciones.
EL CENTRO DE GRAVEDAD Y LA TRASCENDENCIA
¿Cómo se sabe si el hombre es inmortal? No se sabe, pero ¿qué fundamenta la posibilidad de la inmortalidad?, esto de la posibilidad es mucho más interesante. La posibilidad está dada por lo siguiente: si este campo energético, que en ocasiones produce manifestaciones independientemente del cuerpo, las produce externamente al cuerpo y a los sentidos, si ese doble energético puede manifestarse a distancia y actuar sobre la materia, sobre la energía, incluso trasladarse en el tiempo y anticiparse a fenómenos que todavía no han sucedido, si este doble energético, por la onda, la vibratoria que está trabajando, por la frecuencia que está trabajando, puede operar independizándose de los sentidos, si eso sucede, es probable que a la disolución del cuerpo, de entrada se disuelva eso, pero si esto tiene cierta “compactidad”, un cierto centro de gravedad propio, pueda manifestarse aun mas allá de la disolución del doble y cuerpo.
Cuando hayamos logrado un centro de gravedad que sustituya al sillar material. Si tal cosa es posible, entonces las puertas de la inmortalidad son posibles.
Hay distintos centros en el hombre, los centros están conectados entre si, si su Centro Intelectual va en una dirección, su Emotivo va en otra y su Motricidad va en otra, en ustedes hay desintegración descendente, hay líneas centrifugas, entonces seria conveniente que usted ordenara su Motricidad, su Emoción y su Intelecto y usted formaría un centro de gravedad interno que le permitiría ser armónico en la vida cotidiana.
Efectivamente a la gente le sirve armonizar eso y desde otro punto de vista, al hacer semejante cosa vamos creando un centro de gravedad en el sentido que hemos venido hablando, por una parte, y al crear correntadas centrípetas que consolidan ese algo, ese yo interno, eso que después nos permite controlar fenómenos de otra naturaleza.
Apuntes tomados de la charla de caracas – Silo.
lunes, 15 de noviembre de 2010
Una excelente reflexiòn del Maestro SILO
En cuanto tratas de entender quién eres, cuando tratas de pensar quién soy, empiezas a hacer, sin darte cuenta, un análisis, una división, mentalmente vas dividiendo.
Yo no soy el de ayer, sin embargo hay algo que se conserva en mí desde que era niño. Pero yo no soy ya ese niño. Qué es lo que se conserva en mí desde que era niño que me permite decir que soy el mismo? Sin embargo no soy el mismo, hay una alucinación permanente (risas) hay algo que me permite decir; sí, sí soy el mismo pero no soy el mismo. Bueno pongámonos de acuerdo (risas). Hay algo que no cambia, y qué no cambia? hasta la ropa cambia, la ropa de antes me queda chica, en poco tiempo más me va a quedar grande (risas).
Bueno qué permanece entonces? El nombre permanece, algo externo, un documento de identidad (risas). Qué más? qué es lo que me da identidad? Quién soy yo, el nombre soy yo? No, el nombre no. Mis experiencias me dan identidad? O yo me recuerdo de un modo muy distinto en un momento y en un modo muy distinto en otro momento.
Resulta que ni siquiera mi memoria me da permanencia, mis proyectos han cambiado, es decir, mi imaginación de cosas a futuro ha cambiado.Entonces quién soy yo?
Tal vez yo sea simplemente una ilusión. Yo en cuanto yo, tal vez no exista, tal vez sea una sumatoria de cosas, que me producen el registro del Yo, un Yo que no cambia, como si fuera una unidad. Pero si en cambio empiezo a descubrir que ese yo es cambiante, y determino también que si este Yo cambia, no tiene permanencia, es ilusorio, es una sumatoria de cosas, es memoria, es imagen, es recuerdo, es proyecto, pero no es una cosa. Pero yo creí hasta ahora que mi Yo es permanente. Y cuando digo Yo soy el centro del mundo (risas) y lo digo Yo. Ese es el registro de lo universal en mí. Bueno, no es así! (risas). Pero claro, no mortifiquemos a la gente, para qué habríamos de mortificar a la gente?. Porque si ese Yo es ilusorio todas las cosas que creo... bueno, también son un poco ilusorias y todas las cosas por las que sufro también soy un poco ilusorias. Pero no mortifiquemos a la gente porque si lo que creo, lo que pienso y lo que siento es ilusorio y si mis sufrimientos son también ilusorios, esto que estamos diciendo no ayuda a la gente. Entonces cuando me preguntas por eso yo le escapo a esa pregunta (risas) porque crea muchos problemas, pero de todos modos un pequeño trabajo por preguntarme a mí mismo quién soy yo, me hace reflexionar por cosas que no son tan permanentes, tan seguras, tan inconmovibles y me hace pensar sobre el sentido, pero sin mortificarse, suave, suave.
¿De dónde vengo? es una revisión. ¿Adónde voy? y no lo sé, no lo tengo tanto claro, sería interesante ir aclarando este camino como si en esa reflexión se fuera poco a poco perfilando un futuro. Pero sin mortificarme, si no, crea muchos problemas esa reflexión llevada a la profundidad.
Vamos despacio y entonces este camino es un camino para ir despacio, no para meterse en profundidades en donde termino descubriendo que el Yo desaparece, que mis aspiraciones están movidas por cosas efímeras, que mi sufrimiento se basa en cosas efímeras, que lo que quiero lograr y lo que temo perder, sufro por imaginación, sufro por el recuerdo, sufro por las impresiones de un Yo que móvil. No vale la pena sufrir así! (risas) no vale la pena tener un Yo. Más vale que tengamos un nosotros (risas) y que se faciliten las cosas en la gente en nosotros y no Yo metido dentro de mi mismo. Solo yo en una isla mental, donde todo lo que pienso, lo que siento, lo que me pasa es ilusorio y sufriente. No es negocio. En fin, pero así está bien considerar suavemente quién soy yo a dónde voY
Yo no soy el de ayer, sin embargo hay algo que se conserva en mí desde que era niño. Pero yo no soy ya ese niño. Qué es lo que se conserva en mí desde que era niño que me permite decir que soy el mismo? Sin embargo no soy el mismo, hay una alucinación permanente (risas) hay algo que me permite decir; sí, sí soy el mismo pero no soy el mismo. Bueno pongámonos de acuerdo (risas). Hay algo que no cambia, y qué no cambia? hasta la ropa cambia, la ropa de antes me queda chica, en poco tiempo más me va a quedar grande (risas).
Bueno qué permanece entonces? El nombre permanece, algo externo, un documento de identidad (risas). Qué más? qué es lo que me da identidad? Quién soy yo, el nombre soy yo? No, el nombre no. Mis experiencias me dan identidad? O yo me recuerdo de un modo muy distinto en un momento y en un modo muy distinto en otro momento.
Resulta que ni siquiera mi memoria me da permanencia, mis proyectos han cambiado, es decir, mi imaginación de cosas a futuro ha cambiado.Entonces quién soy yo?
Tal vez yo sea simplemente una ilusión. Yo en cuanto yo, tal vez no exista, tal vez sea una sumatoria de cosas, que me producen el registro del Yo, un Yo que no cambia, como si fuera una unidad. Pero si en cambio empiezo a descubrir que ese yo es cambiante, y determino también que si este Yo cambia, no tiene permanencia, es ilusorio, es una sumatoria de cosas, es memoria, es imagen, es recuerdo, es proyecto, pero no es una cosa. Pero yo creí hasta ahora que mi Yo es permanente. Y cuando digo Yo soy el centro del mundo (risas) y lo digo Yo. Ese es el registro de lo universal en mí. Bueno, no es así! (risas). Pero claro, no mortifiquemos a la gente, para qué habríamos de mortificar a la gente?. Porque si ese Yo es ilusorio todas las cosas que creo... bueno, también son un poco ilusorias y todas las cosas por las que sufro también soy un poco ilusorias. Pero no mortifiquemos a la gente porque si lo que creo, lo que pienso y lo que siento es ilusorio y si mis sufrimientos son también ilusorios, esto que estamos diciendo no ayuda a la gente. Entonces cuando me preguntas por eso yo le escapo a esa pregunta (risas) porque crea muchos problemas, pero de todos modos un pequeño trabajo por preguntarme a mí mismo quién soy yo, me hace reflexionar por cosas que no son tan permanentes, tan seguras, tan inconmovibles y me hace pensar sobre el sentido, pero sin mortificarse, suave, suave.
¿De dónde vengo? es una revisión. ¿Adónde voy? y no lo sé, no lo tengo tanto claro, sería interesante ir aclarando este camino como si en esa reflexión se fuera poco a poco perfilando un futuro. Pero sin mortificarme, si no, crea muchos problemas esa reflexión llevada a la profundidad.
Vamos despacio y entonces este camino es un camino para ir despacio, no para meterse en profundidades en donde termino descubriendo que el Yo desaparece, que mis aspiraciones están movidas por cosas efímeras, que mi sufrimiento se basa en cosas efímeras, que lo que quiero lograr y lo que temo perder, sufro por imaginación, sufro por el recuerdo, sufro por las impresiones de un Yo que móvil. No vale la pena sufrir así! (risas) no vale la pena tener un Yo. Más vale que tengamos un nosotros (risas) y que se faciliten las cosas en la gente en nosotros y no Yo metido dentro de mi mismo. Solo yo en una isla mental, donde todo lo que pienso, lo que siento, lo que me pasa es ilusorio y sufriente. No es negocio. En fin, pero así está bien considerar suavemente quién soy yo a dónde voY
sábado, 6 de noviembre de 2010
¡PÓNGALE CHISPA A LA VIDA
Muchos tienen fósforos en su interior, pero pocos saben encenderlos. Aunque usted no lo crea, nuestra vida es como varios cerillos juntos que tienen la capacidad de volverse fosforescentes con sólo rasparlos.
Esa energía representa nuestra verdadera alma, una materia luminosa que ‘arde’ sin consumir nuestro cuerpo.
Es como la sazón de la vida que, por desgracia, olvidamos saborear.
Y es que, así tengamos los cerillos suficientes, sólo de nosotros depende encender nuestro brillo interior.
Esa luz es la que en realidad debemos tener para emprender alguna cosa o cualquier cambio. Cuando usted hace algo con alma, descubre cuanta alegría le proporciona conseguir sus objetivos.
Sin alma, las cosas se vuelven amargas. Tal vez por eso hay gente aburrida en las oficinas, hay alumnos cansados de ir a la escuela y hay docenas de parejas que terminan ‘presas’ de la rutina.
Esa energía representa nuestra verdadera alma, una materia luminosa que ‘arde’ sin consumir nuestro cuerpo.
Es como la sazón de la vida que, por desgracia, olvidamos saborear.
Y es que, así tengamos los cerillos suficientes, sólo de nosotros depende encender nuestro brillo interior.
Esa luz es la que en realidad debemos tener para emprender alguna cosa o cualquier cambio. Cuando usted hace algo con alma, descubre cuanta alegría le proporciona conseguir sus objetivos.
Sin alma, las cosas se vuelven amargas. Tal vez por eso hay gente aburrida en las oficinas, hay alumnos cansados de ir a la escuela y hay docenas de parejas que terminan ‘presas’ de la rutina.
Sueñe y viva el cambio
Usted puede soñar ‘con los pies en la tierra’ y asimilar que puede cambiar.
Soñar no sólo afloja la eterna tensión de los nervios; sino que además le permite identificar partes de su vida que quedan veladas por el destello de la rutina. Es como una película en donde usted puede ser el director, el protagonista, el productor e incluso el espectador de su propia vida.
Para algunos el sueño es un arte poético involuntario donde la imagen que captamos, más allá de su acostumbrada exageración, es un libreto que debemos interpretar.
Ojo, no se trata de traducir al día siguiente lo que soñó y, como si se tratara de un horóscopo, esperar que todo se haga realidad.
Es otra cosa lo que se plantea con el tema de hoy.
Es convertirse en un actor de cambio y llevar a escena el libreto de su sueño, al menos hasta cristalizarlo con una obra real.
La idea es que si usted tiene un deseo de realizar algún sueño en la vida, debe empezar por asumir el papel de ‘soñarlo despierto’.
¿Si otros con mayores problemas en la vida han vencido, usted por qué no va a poder?
Lo que sí debe tener claro es que hay que ser moderado. De igual forma, no se puede quedar sólo en el sueño escueto o en esas imágenes que llegan a su mente después de un día duro.
El sueño que Dios quiere para usted, sólo se realiza cuando usted lo asume como suyo.
No olvide esta reflexión: a lo mejor el otoño ya llegó a su vida. Incluso es probable que las hojas que caen le recuerden hoy que tiene mucho por hacer y por cambiar. Es hora de convertir sus sueños en realidad.
CAMBIO ‘A JURO’
Es bueno traer a la memoria una historia de la vida real, que nos retrata la palabra ‘cambio’ y su resistencia a él. Ocurrió en una ciudad de Colombia, hace ya 13 años.
En ese entonces, a Luis Montaña, un hombre que se definía como el ser de mil batallas, una puntilla le hizo una herida en un dedo de su pie derecho.
Él, en su peculiar ‘constitución de vida’, siempre tuvo una máxima que no violaba jamás y que rezaba así: “no voy al médico por pendejadas”.
¡Por supuesto! no iba ir a un centro asistencial por un pinchazo en el pie: “Un poco de alcohol, una ‘curita’ y listo. Problema resuelto”, decía.
Al final, la herida se le infectó, pues él no previó la profundidad de la cortada en su piel. Como el pie le dolía mucho, se enfrentó a sus dos únicas opciones: ir al médico o hacerse remedios caseros con el riesgo de que el mal se le propagase.
Se decidió por la última opción; es decir, optó por resistirse de manera obstinada al cambio en su sagrada ‘constitución’.
Luis hizo lo que siempre había hecho: pasarse la vida luchando contra lo inevitable. Sólo que esta vez, la resistencia le resultó inconveniente: el médico, cuando le diagnosticó la infección que tenía, terminó amputándole el pie.
¡Tremendo cambio el de su vida!
El muñón en que quedó convertida su pierna, todos los días le mostraba que se le había ‘quebrado’ el principal artículo de su constitución.
Ahora, Luis ve la vida distinta, sin acartonamientos y sobre todo sin preceptos inviolables. Y es que después de la amputación, se convirtió en el paciente más entusiasta del hospital de su tierra.
Luchó por todos los medios para lograr la prótesis que su cuerpo necesitaba: consultó a varios médicos e incluso a varios abogados, pues tuvo que demandar al Estado para que lo atendieran.
¡Y lo logró! Hoy, Luis recorre en su bicicleta todos los días uno de los cerros más altos de su ciudad. Él dice que ¡cambió para bien! Aunque nunca había hecho deporte, ahora le encuentra sentido a montar en su bicicleta, así sea con la prótesis.
Él tuvo el coraje suficiente para ver la vida de otra forma. Al fin y al cabo el cambio le enseñó valiosas lecciones.
Soñar no sólo afloja la eterna tensión de los nervios; sino que además le permite identificar partes de su vida que quedan veladas por el destello de la rutina. Es como una película en donde usted puede ser el director, el protagonista, el productor e incluso el espectador de su propia vida.
Para algunos el sueño es un arte poético involuntario donde la imagen que captamos, más allá de su acostumbrada exageración, es un libreto que debemos interpretar.
Ojo, no se trata de traducir al día siguiente lo que soñó y, como si se tratara de un horóscopo, esperar que todo se haga realidad.
Es otra cosa lo que se plantea con el tema de hoy.
Es convertirse en un actor de cambio y llevar a escena el libreto de su sueño, al menos hasta cristalizarlo con una obra real.
La idea es que si usted tiene un deseo de realizar algún sueño en la vida, debe empezar por asumir el papel de ‘soñarlo despierto’.
¿Si otros con mayores problemas en la vida han vencido, usted por qué no va a poder?
Lo que sí debe tener claro es que hay que ser moderado. De igual forma, no se puede quedar sólo en el sueño escueto o en esas imágenes que llegan a su mente después de un día duro.
El sueño que Dios quiere para usted, sólo se realiza cuando usted lo asume como suyo.
No olvide esta reflexión: a lo mejor el otoño ya llegó a su vida. Incluso es probable que las hojas que caen le recuerden hoy que tiene mucho por hacer y por cambiar. Es hora de convertir sus sueños en realidad.
CAMBIO ‘A JURO’
Es bueno traer a la memoria una historia de la vida real, que nos retrata la palabra ‘cambio’ y su resistencia a él. Ocurrió en una ciudad de Colombia, hace ya 13 años.
En ese entonces, a Luis Montaña, un hombre que se definía como el ser de mil batallas, una puntilla le hizo una herida en un dedo de su pie derecho.
Él, en su peculiar ‘constitución de vida’, siempre tuvo una máxima que no violaba jamás y que rezaba así: “no voy al médico por pendejadas”.
¡Por supuesto! no iba ir a un centro asistencial por un pinchazo en el pie: “Un poco de alcohol, una ‘curita’ y listo. Problema resuelto”, decía.
Al final, la herida se le infectó, pues él no previó la profundidad de la cortada en su piel. Como el pie le dolía mucho, se enfrentó a sus dos únicas opciones: ir al médico o hacerse remedios caseros con el riesgo de que el mal se le propagase.
Se decidió por la última opción; es decir, optó por resistirse de manera obstinada al cambio en su sagrada ‘constitución’.
Luis hizo lo que siempre había hecho: pasarse la vida luchando contra lo inevitable. Sólo que esta vez, la resistencia le resultó inconveniente: el médico, cuando le diagnosticó la infección que tenía, terminó amputándole el pie.
¡Tremendo cambio el de su vida!
El muñón en que quedó convertida su pierna, todos los días le mostraba que se le había ‘quebrado’ el principal artículo de su constitución.
Ahora, Luis ve la vida distinta, sin acartonamientos y sobre todo sin preceptos inviolables. Y es que después de la amputación, se convirtió en el paciente más entusiasta del hospital de su tierra.
Luchó por todos los medios para lograr la prótesis que su cuerpo necesitaba: consultó a varios médicos e incluso a varios abogados, pues tuvo que demandar al Estado para que lo atendieran.
¡Y lo logró! Hoy, Luis recorre en su bicicleta todos los días uno de los cerros más altos de su ciudad. Él dice que ¡cambió para bien! Aunque nunca había hecho deporte, ahora le encuentra sentido a montar en su bicicleta, así sea con la prótesis.
Él tuvo el coraje suficiente para ver la vida de otra forma. Al fin y al cabo el cambio le enseñó valiosas lecciones.
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