miércoles, 6 de agosto de 2008

4º El principio de proporción. «Las cosas están bien cuando marchan en conjunto, no aisladamente».

Esto quiere decir, que si impulsados por un objetivo, desacomodamos toda nuestra vida, el logro del resultado buscado se verá sometido a numerosos accidentes y aún, si efectivamente se consigue, tendrá amargas consecuencias.
Si, para obtener dinero o prestigio, desacomodamos nuestra salud, sacrificamos nuestra gente querida, nos despreocupamos de otros valores, etc., es posible que surjan tales accidentes, que no logremos el resultado buscado. En otros casos, puede ser que lo obtengamos pero ya no habrá salud para disfrutarlo, ni seres queridos con quienes compartir, ni otros valores que nos den sentido.
"Las cosas están bien cuando marchan en conjunto", y esto es asi, porque nuestra vida es un conjunto que requiere equilibrio y desarrollo adecuado, no parcial. Si bien hay cosas más importantes que otras, cada persona debería tener una verdadera escala de valores para que lo primario, lo secundario, lo terciario, pudieran cumplirse proporcionalmente. Con la fuerza que debe aplicarse a cada cosa de acuerdo a la Importancia fijada, todas marcharían en verdadero conjunto.

3º El Principio de la acción oportuna. «No te opongas a una gran fuerza. Retrocede hasta que aquella se debilite, entonces, avanza con resolución».

3º El Principio de la acción oportuna. «No te opongas a una gran fuerza. Retrocede hasta que aquella se debilite, entonces, avanza con resolución».
Este Principio, no recomienda retroceder ante los pequeños inconvenientes, o los problemas con que tropezamos diariamente. Unicamente se retrocede, según explica el Principio, ante fuerzas irresistibles, tales que indudablemente nos sobrepasan al enfrentarías. Retroceder ante las pequeñas dificultades debilita a la gente, la hace pusilánime y temerosa. No retroceder ante grandes fuerzas, hace a la gente proclive a todo tipo de fracasos y accidentes.
El problema aparece cuando no se sabe anticipadamente quién tiene más fuerza, si uno o la dificultad. Eso habrá de comprobarse tomando pequeñas "muestras", haciendo pequeñas confrontaciones que no comprometan totalmente la situación y que dejen espacio libre para cambiar de postura si esta fuera isostenible. Antiguamente, se hablaba de "prudencia", esa era una idea muy próxima a la que estamos explicando.
Pero hay otro punto: ¿cuándo avanzar? ¿En qué momento ese inconveniente se ha reducido en fuerza, o bien, en qué momento hemos ganado nosotros en fuerza? Vale la misma idea de tomar "muestras" cada tanto haciendo pequeños intentos, no definitivos.
Cuando la fuerza está a nuestro favor y el inconveniente se ha debilitado, el avance debe ser total. Guardar reservas en tal situación, es comprometer el triunfo porque no se va adelante con toda la energía disponible.

2º El Principio de acción y reacción. «Cuando fuerzas algo hacia un fin, produces lo contrario».

Este Principio destaca que las personas y las cosas tienen determinados comportamientos y que resisten o facilitan nuestros proyectos si actuamos adecuadamente. Cuando movidos por impulsos irracionales, presionamos algo contra su o propio comportamiento, observaremos que podrá ceder ante nuestras exigencias, pero la consecuencia a corto o largo plazo, será que volverán efectos distintos a los que queríamos lograr.
El ser humano es forjador de acontecimientos, da dirección a las cosas, tiende a planificar y cumplir proyectos. En suma, se dirige hacia fines. Pero la pregunta es: ¿cómo va hacia sus fines? ¿Cómo hace entender a otra persona la solución de un problema que presente: la violenta o la persuade? Si la violenta, ahora o después habrá reacción. Si la persuade, ahora o después se sumarán las fuerzas.
Muchos piensan que "el fin justifica los medios" y obran forzando todo a su alrededor, logrando a menudo resultados exitosos. En ese caso, la dificultad viene después. El fin se ha logrado, pero no se lo puede mantener por mucho tiempo.
El Principio que estamos comentando, se refiere a dos situaciones distintas. En una, se obtiene el fin buscado, pero las consecuencias son opuestas a lo esperado. En otra, por forzamiento de situaciones, se obtiene un "rebote" desfavorable.

El principio de adaptación.- Dice así: «Ir contra la evolución de las cosas, es ir contra uno mismo».

Este Principio, destaca que cuando por anticipado se sabe el desenlace de un acontecimiento, la actitud correcta es la de aceptarlo con la mayor profundidad posible, tratando de sacar ventaja aún de lo desfavorable. Examinar momentos de la vida en los que no tuvimos conocimiento de este Principio y por tanto obramos en contrario, nos ilustrará convenientemente sobre el significado del mismo. Será más interesante aún, reflexionar sobre el momento que estamos viviendo y estudiar las consecuencias de sufrimiento para nosotros y para nuestras personas próximas, en caso de no tener en cuenta el Principio.
Estamos explicando que las cosas a las que no debemos oponernos, son aquellas que tienen un carácter inevitable. Si el ser humano, por ejemplo, hubiera creído que las enfermedades eran inevitables, la ciencia médica jamás hubiera avanzado. Gracias a la necesidad de resolver problemas y a la posibilidad de hacerlo, la humanidad progresa.
¿Si una persona queda sola en el desierto, es inevitable que muera? Esa persona hará el esfuerzo de encontrar salidas a su situación y, en efecto, encontrará un oasis o bien la encontrarán a ella con más facilidad, si utilizó todos los recursos posibles para hacerse ver a la distancia. Así es que este Principio se asienta en la situación de lo inevitable, para ser aplicado correctamente.

lunes, 4 de agosto de 2008

Elegir la desnudez

Soñé que iba a una fiesta y de pronto me daba cuenta de que... estaba desnudo! En un callejón encontraba ropa. Me probaba una y otra prenda, pero todas me quedaban ridículas... Qué desesperación!" Con distintas versiones, este sueño es muy común. ¿Alguna vez lo soñó? Ojalá! Por qué? Porque, si bien cada sueño debe ser interpretado según la situación del soñante en particular, con frecuencia una vivencia onírica como ésta representa un aviso del Inconsciente, que podría descifrarse como: "Ya no finjas más, no pretendas más, no te disfraces más: SÉ EL QUE ERES!"

Es que para encajar en el mundo, ser queridos / respetados / deseados / protegidos (etc....) adoptamos distintos disfraces. En tal situación, somos como un pájaro pardo que se sintiera inadecuado por serlo, y decidiera entonces pegarse una pluma roja en el pecho, para ser "más atractivo". ¿Qué le sucedería? Atraería a pájaros que no serían los de su especie! Sí: siendo quienes no somos atraemos una vida que no es la nuestra: parejas, situaciones, amigos, profesión... Si el proceso de alguien va bien encaminado, en algún punto se hartará de la pluma roja: abdicará de todo esfuerzo por esconder partes de sí y sobreactuar otras para irradiar cierta imagen hacia los demás.

La tarea de los Asesores de Imagen que tienen muchos políticos es buscar estrategias para causar cierta impresión social (y no otra). Así, manipulan la opinión pública. Rechazante, ¿verdad? El problema es que dentro nuestro solemos tener un Asesor de Imagen que se preocupa de que seamos vistos de determinada manera. Necesitamos rescindirle su contrato! Pues sostener esas imágenes demanda una energía preciosa que podríamos destinar, en cambio, a desplegar LO QUE REALMENTE SOMOS. ": desnudos, dejándonos ver tal como somos. Qué descanso para el espíritu que es esa autenticidad!

domingo, 3 de agosto de 2008

Tenerse paciencia



Hay que aprender a dejarse en paz a sí mismo. Quien está trabajando sobre sus emociones, sus vínculos, sus hábitos, sus rasgos difíciles, su pasado, el despliegue de sus talentos..., transita un aprendizaje a veces difícil de ejercer: TENERSE PACIENCIA. Los antiguos lo simbolizaban con algo universal: el PAN. Esa sola palabra ya de por sí tiene un significado: UNIÓN (como en "panamericano","panteísmo"...). La unión trabajosamente amasada de harina, agua y sal (que representan el cuerpo, las emociones y la conciencia). Pero hace falta algo más para que el pan sea pan: la levadura. Y no sólo eso: el proceso de levado. Para que ese proceso se dé, la masa debe dejarse tranquila, envuelta en tibieza. Y uno tiene una sola tarea por hacer: ESPERAR. Como decía el Siddhartha de Herman Hesse: "Yo sólo sé tres cosas: meditar, esperar y ayunar". Qué difícil!...

Para lograr unidad interna (congruencia, integridad) debemos trabajar largamente todo lo "crudo" que hay en nosotros: hacernos cargo, observarlo día a día... amasarlo! Pero una parte nuestra, simplista y superficial, quizás quiera resultados YA! Para colmo, la mercantilización del mundo interno hoy vende sistemas para iluminarse en un fin de semana, técnicas mágicas para "obtener paz y armonía", "guías espirituales" autoproclamados, o incluso diplomas para ser "terapeutas" en sólo pocos meses... (El Cielo nos proteja de tanta confusión!...) Cual si tuviéramos un botón invisible que, si lo tocáramos, "sanaríamos" de inmediato, sin tantas vueltas... Mas, quien no compra espejitos de colores, sabe que trabajar internamente es como estar embarazado de sí mismo. Y que es necio gritarle a un bebé que aún está en el vientre: "Ey! Ya basta de tanta gestación!! Por qué no naces de una buena vez!!!!!".

TENERSE PACIENCIA mientras nuestros cambios se van gestando invita a ejercer una actitud amistosa consigo mismo, como la de dos personas que se acompañan mutuamente en una sala de espera: AUTO-ACOMPAÑARSE, sin dejar de poner empeño en el trabajo cotidiano, aunque su fruto no se haga de inmediato evidente, y nos parezca que estamos estancados o, peor aún, retrocediendo. Esa espera es PARTE DEL CAMINO (no una circunstancia que habría que saltear!). Y un buen día... la masa crítica del esfuerzo realizado comienza a germinar en conductas nuevas: uno se vuelve parturiento de sí mismo!...

Frente al espejo


Hemos aprendido mal. Es como si hubiésemos entendido que ser buena persona se tratara de ejercer una despiadada Ley sobre quien se es. Sí: resulta muy usual que la buena gente reserve su crueldad, su implacabilidad, su falta radical de tolerancia... para consigo misma. Puede que jamás uno sea ni haya sido así con nadie en este mundo! Hemos confundido ser autoapreciativos con ser narcisistas, ser correctos con no disculparnos ningún error, ser modestos con enmudecer nuestro Canto...

Y es necesario, sí, aceptarse y perdonarse. Pero también hay algo más: pedirse perdón a sí mismo. Por toda la impiedad autoejercida. Por el automaltrato. Por exigir de sí mismo lo que uno no se atrevería a exigirle a nadie.

En Oriente se habla de Maitri, traducible como “amistad incondicional consigo mismo”. Ser con uno tal como somos con nuestros amigos: alentarnos a expresar lo mejor que tenemos, y, pacientemente, a subsanar falencias y desaciertos... Tal como cuidamos el vínculo con nuestros amigos porque sabemos que son valiosos, así necesitamos aprender a cultivar un vínculo sano y afectuoso con nosotros mismos.

Aquí va un poema que escribí hace algunos años para un Taller sobre este tema. Ojalá les acompañe...

FRENTE AL ESPEJO

Yo, que comí la cáscara
por no merecer la pulpa.
Yo, que le creí a la culpa
y me escondí tras su máscara.

Yo, que me abofeteé y me dije
los más obscenos insultos,
que me negué a darme indultos
condenándome a estar triste.

Yo, que suicidé a mi anhelo
para lograr ser querido.
Yo, que me enemisté conmigo,
truncando todos mis vuelos

Yo, que me escupí en la cara,
abusador de mí mismo.
Yo, que complací al cinismo,
sobornando a quien me amara.

Yo: exigente y despiadado,
con nadie como conmigo.
Yo: mi más cruento enemigo,
mi juez y mi sentenciado...

...me levanté esta mañana
cansado de no quererme,
de apagarme, oscurecerme
(que mi luz no encandilara).

Vi en el espejo mis ojos
mirándome en mi mirada,
tantas veces empañada
por mirarme con enojo...

Y me di ternura... Y vi,
en ese rostro cansado
que me observaba extrañado,
lo bello de lo que fui:

me vi ante los que han sufrido
amparando el desamparo.
Me vi veraz. Me vi honrado.
Me vi noble. Me vi erguido.

Me vi alentando lo Hermoso.
Me vi reparando heridas.
Con mi sangre agradecida
me supe ingenuo y gozoso.

Me vi venciendo al Abismo
sin mancha ni cicatriz...
y quise hacerme feliz
honrando que soy yo mismo.

Que soy franco, solidario.
Que soy leal y confiable,
y que cuando envainé mi sable
aposté a lo humanitario.

Sin autocompasión malsana,
fui piadoso ante mi pena,
y levanté mi condena...
como el que, amando, se ama.

Aprecié que, pese a todo,
pese al error y al acierto,
siempre elegí estar despierto,
sin sumergirme en el lodo.

Y mirando mi mirada
me pedí perdón, llorando.
Y, de mirarme mirando,
Amé a ése a quien miraba.

Quiero empezar a regarme,
fiel labriego de mí mismo,
porque no es egocentrismo
abrir mi Esencia y mostrarme.

Vine a Ser. Y eso decido:
dispongo abrirme a la Vida.
¡Ya basta de tanta herida,
siendo heridor... y el herido!

Declaro, en el día de hoy,
no una tregua: una Amistad.
Asumo la potestad
de respetar a quien soy.

Por todo lo que no fui,
y por lo que hice posible,
así: imperfecto y querible,
decido creer en mí.

Virginia Gawel