martes, 22 de julio de 2008

Intimidades...



Cáscaras, cáscaras, cáscaras.. Los humanos somos como nueces: circulamos por la vida enfundados en cáscaras tan gruesas, que si algo o alguien no la parte al medio, la pulpa se apolilla de tanto estar encascarada... ¿Qué siente la pulpa? La tristeza ahogante de una soledad evitable. Porque hay otra opción: que, prudentemente, sondeando la calidad interna de quienes nos rodean, elijamos a esos poquitos ante quienes descascararnos. Y si no los encontramos en nuestro ámbito inmediato, volvernos tan nómades como sea necesario hasta hallar eso raro y hermoso: un semejante. Alguien que también tenga el valor de brindarse así: amistosamente. Porque "a-migarse" significa "compartir la miga del pan" (no la cáscara!).

A ver... Busquemos algo más en el diccionario. "INTIMIDAD: Superlativo de intra = más interior / Dícese de la amistad estrecha de un amigo de confianza." Digamos también esto: la primera intimidad germina como una semilla impensada. De pronto, hemos abierto una zona interna que nunca nadie había visitado. Y también el otro saca de sus recovecos aquello que declara ser su zona vulnerable. Después sí: hace falta regar el germinario, dar tierra a la semilla para que eche raíces. Construir reciprocidades. Estar. Estar estando: escuchando sin juicio. O compartir silencios (pues podemos conversar con cientos, pero sólo con unos pocos intimarnos callados...).


¿Y si es lastimada nuestra zona vulnerable? Es muy posible: casi siempre quien se atreve a brindarse fabrica decepciones. Pero esas decepciones no son más que tareas que nos brinda la vida para hacernos mejores: para elegir a aquellos que honren la apertura. Cerrarse no es el modo. Cerrarse es en-fermarse (tal como en el francés ferme es "cerrado"!). Estar atentos para detectar a aquellos que sean de nuestra misma especie. Y entonces sí: brindarnos. Brindarnos de a poquito, manando la belleza, lo oscuro, las heridas... Brindarnos solidarios, brindarnos recibiendo, brindarnos gota a gota, hasta darnos enteros. Esta mañana quise decirlo a aquellos que han sabido enseñarme a abrir mis propias cáscaras, y aquéllos que siguen Buscando hasta

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