miércoles, 18 de noviembre de 2009

¿qué nos pasa al morir y después de morir

La idea de trabajar en torno a la pregunta ¿qué nos pasa al morir y después de morir , y cómo ayudar en procesos de muerte? se me ocurrió al experimentar mi propio sufrimiento ante la futura partida de mis padres y la mía propia, y al ver lo difícil que era ayudar a mis amigos en el momento que más se necesita.

Tanto en mi calidad de sicóloga, de humanista, como también en mi condición de ser humano, sabía que investigar esa cuestión era el paso lógico en mi propio proceso.

El objetivo de este escrito ha sido reunir conocimientos, imágenes, actitudes, creencias que pudieran ampliar los límites de nuestra visión e introducir otra visión de la muerte en nuestro pragmático punto de vista occidental. Me refiero a verla por ejemplo como una ilusión o considerar la existencia posible de un más allá.

Pretende ser una herramienta para ayudarnos en el tema del bien morir, que no es otro que el del bien vivir. También pretende darnos herramientas para ayudar a nuestros seres queridos en el momento de su partida, desde esa perspectiva es mas bien un apoyo práctico para momentos y procesos que para todos nos son difíciles.

Muy poco de todo lo que van a leer ha sido escrito realmente por mi persona, es más bien una recopilación de escritores expertos en el tema, y he estudiado principalmente a Mario Rodríguez Cobos (Silo), filosofo argentino fundador del movimiento humanista, a Elyzabeth Kubler-Ross, Siquiatra suiza especialista en enfermedades terminales, Soygal Rimposché, maestro espiritual tibetano e Isa Fonnegra de Jaramillo, Sicóloga colombiana pionera en tanatología. Por ello recomiendo, al que quiera profundizar en estos temas, la bibliografía mencionada al final.

“¿Que observación sobre el mundo moderno podría ser más escalofriante que la que casi todos morimos sin estar preparados para la muerte? Vemos cómo se nos llenan los días de llamadas telefónicas y proyectos triviales, de compromisos, de responsabilidades y responsabilidades ¿O no deberíamos llamarlas irresponsabilidades?

Se ha planteado que realmente podemos utilizar nuestra vida para prepararnos para la muerte. No tenemos que esperar la muerte de un ser querido o la conmoción de una enfermedad terminal para que nos obligue a examinar nuestra vida. ¿Cuantas veces hemos sabido de personas que conocíamos, incluso amigos, que han muerto inesperadamente? No es necesario estar enfermos para morir: nuestro cuerpo puede estropearse de repente y dejar de funcionar, al igual que un automóvil. Un día podemos encontrarnos perfectamente bien y al siguiente caer enfermos y morir.

La muerte es, en efecto, un enorme misterio, pero de ella se pueden decir dos cosas: es absolutamente cierto que moriremos y es incierto cómo y cuando moriremos. La única certeza que tenemos pues, es esta incertidumbre en la hora, la cual nos sirve de excusa para postergar el afrontar la muerte directamente. Somos como niños que se tapan los ojos jugando al escondite y que se figuran que nadie puede verlos.” ( Sogyal Rimpoché, 1994)


En una historia hindú un santo le dijo a un discípulo que si dedicara a la práctica espiritual una décima parte del tiempo que dedicaba a distracciones, como ir detrás de mujeres o hacer dinero, llegaría a la iluminación en pocos años. Muchos sabios, como el Dalai Lama, tienden a entender la muerte como un cambio de ropa, como cuando la que llevan está vieja y gastada, y no como un final definitivo. Otros, hablan de la muerte como la “Ilusión máxima” y niegan definitivamente su existencia.

No puedo imponer el dogma de una existencia ultramundana, pero sí decir que es una posibilidad. ¿Y por qué no podría haber una existencia después de la muerte? Sin duda que es una posibilidad que puede ser explorada y que merece estudiarse. Una posibilidad a la que, según dicen los sabios, se puede acceder por experiencia más que por creencia.

Las prácticas que se proponen en este manual son en su mayoría de Silo, no sólo por mi participación en esta corriente de pensamiento, desde hace años, sino también por la cercanía de éste autor con el tema de la muerte. Silo muestra, no sólo un saber teórico sino además, aporta una mirada desde la experiencia y herramientas para ayuda concreta.

No hay comentarios: